martes, 22 de octubre de 2013

Cargando balas, para disfrazar las ganas (que te tengo).

Siempre se ha hablado de la corta distancia que separa el amor del odio,
y yo sin embargo estoy aquí para rebatirlo.
Porque cuando el amor es inconcebible, 
el odio queda en otra dimensión,
y se convierte así en algo inalcanzable.

Lo sé, porque conozco lo que implica para mi discutir con ella,
y es conocer a ciencia cierta que nuestro amor está por encima de todo.
Es saber que en los días más grises, o en su defecto lluviosos,
podemos pagar entre nosotras los platos rotos, 
o simplemente compartirlos.
Sin tener efecto alguno sobre la relación.
Discutir, se convierte así en un motivo más para luchar,
para enfrentarnos, comprobar quien puede más,
pero esta vez, es una lucha para cambiar la realidad,
convertir lo más oscuro, en una escala de color.

Es llegar a apuntarte,
y no atreverme a disparar,
porque aunque me veas rozar el gatillo,
en verdad estaré esperando el momento exacto para BE-SAR-TE.